Está claro que todos deseamos alcanzar objetivos importantes a lo largo de nuestra vida, pero… ¿Cuántas veces llegamos a conseguirlos? ¿Cuantas veces logramos nuestras metas?
Normalmente lograr las metas u objetivos que nos proponemos queda solamente en buenas intenciones. La mayoría de las veces por que no están basados en algo que amamos, y cuando nuestro objetivo no está bien fundamentado y basado en algo que verdaderamente amamos, es prácticamente imposible llegar a su consecución.
Aún así, teniendo un objetivo claro y basado en algo que realmente amas, la inmensa mayoría de las veces se hace muy difícil conseguirlo. Por ejemplo, es posible que una persona con sobrepeso desee, y verdaderamente ame, tener buena salud y un cuerpo más esbelto.  ¿Qué sucede cuando se propone el objetivo de perder peso?

En el momento que decide y piensa… ¡Se acabó, a partir de hoy comienzo a perder peso! Voy a consultar un nutricionista para que me marque una dieta y voy a seguir dicha dieta a rajatabla.
¿Qué sucede en el 95% de los casos?
Esta persona está decidida a adelgazar, se acerca al nutricionista y éste le marca una dieta acorde con el tipo de vida que lleva. Comienza la dieta, y en unos pocos días acaba tirando la toalla y volviendo a su alimentación habitual.
¿Qué ha sucedido? ¿Porqué su objetivo no ha llegado a cumplirse?

Estas son las 4 virtudes necesarias para alcanzar cualquier objetivo:

  1. Esfuerzo
    Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa. -Mahatma Gandhi-.  De todos es sabido que para conseguir algo, en mayor o menor medida, es necesario un esfuerzo por nuestra parte. Las cosas no llegan a nosotros así por que sí. No podemos sentarnos y esperar a que se cumplan nuestros sueños sin realizar el mínimo esfuerzo.
    Por lo tanto debemos esforzarnos constantemente para alcanzar nuestras metas.
  2. Disciplina
    La disciplina es el puente que une tus metas con su respectivo logro. -Jim Rohn-.  Es absolutamente necesario tener cierta disciplina para cumplir objetivos.
    Por ejemplo, supongamos que trabajo desde mi casa con el PC y debo cumplir ciertas tareas diarias. Si no tengo establecido un horario y unas normas de conducta, lo más probable es que pierda el enfoque y me disperse.
    Por supuesto, si tengo establecido mi horario he de ser disciplinado y cumplirlo, lo cual requiere de esfuerzo, como decía el punto anterior.
  3. Renuncia
    Después de saber cuándo debemos aprovechar una oportunidad, lo más importante es saber cuándo debemos renunciar a una ventaja.- Benjamin Disraeli-.Debemos aprender a priorizar y renunciar muchas veces a ciertas cosas que, aunque nos agradan, nos apartan de la consecución de nuestros objetivos. Es decir, si por ejemplo mi objetivo es perder peso y mi nutricionista me ha prohibido durante la dieta comer pasteles, está claro que por mucho que me tienten los escaparates de las pastelerías debo tener disciplina y hacer el esfuerzo de renunciar a comer pasteles.
  4. Perseverancia
    La perseverancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan su fruto. -Arturo Graf-.Hay un proverbio chino que dice, “si te caes siete veces, levántate ocho”.
    De nada sirven el resto de virtudes si no perseveramos en nuestro esfuerzo por conseguir aquello que deseamos. Lo más probable es que el camino hacia nuestra meta no sea una alfombra roja o un camino de rosas. Es importante no rendirse ante los obstáculos y baches que se nos pongan por delante. No siempre se superan al primer intento, incluso podemos caer muchas veces hasta conseguir pasar. Pero si cada vez que caemos nos levantamos y lo intentamos de nuevo, habremos aprendido una lección, y a base de intentarlo una y otra vez acabaremos atravesando el obstáculo habiendo adquirido experiencia y sabiduría.

 

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