Meditar es una práctica muy conveniente para llevar una vida en armonía. Hacerlo por unos minutos al día ayuda a reducir el estrés y amplía nuestra visión global de la vida.
Para mí, la meditación se ha convertido en el pan de cada día, desde que comencé, hace ya varios años, a meditar diariamente he notado en mi mismo muchos cambios significativos, algunos de ellos son: haber reducido drásticamente el estrés, aumentar mi capacidad de escucha y empatía con los demás, claridad mental, etc.
Puede parecer una tontería que, el adoptar una postura de quietud, aunque sólo sea cinco minutos diarios, guardando silencio, en comunión con uno mismo, sin dejar que los quehaceres diarios y el pensamiento en el pasado o en el futuro se interpongan, hace que poco a poco uno vaya tomando consciencia de si mismo.

La meditación es una forma de sentirse “Uno” con el universo, con esa fuerza o energía vital que nos rodea, o con Dios si así prefieres llamarlo porque, pertenezcas a la religión que pertenezcas, puedo asegurar que a través de la meditación irás acercándote poco a poco, cada vez más a tu Dios. Porque tú formas parte de esa divinidad, está dentro de ti, siempre lo ha estado y continuará estando. Ahora tu misión es cavar en lo más profundo de tu ser para descubrir esa parte de ti, la parte que te une a Dios, a La Creación, al Universo que nos une y del que todos formamos parte.
Como ya he comentado en otros artículos, hay cosas que deben ser experimentadas por uno mismo, no vale únicamente tener el conocimiento. Nadie puede experimentar los muchos beneficios de la meditación si no tiene una práctica constante. El conocimiento que uno pueda adquirir no sirve de nada si no es experimentado y transformado en sabiduría, porque la sabiduría no es otra cosa que experiencia. Es muy sencillo leer un libro o escuchar a alguien hablar sobre un tema pero, no se puede tener conocimiento de la verdad si no es primero experimentada.

Como decía uno de mis maestros mientras me formaba como terapeuta de Shiatsu… ¡No hay excusas para no meditar! Cinco minutos al día se pueden sacar sin ningún problema. El que no medita es porque no quiere, y por supuesto nadie es obligado.

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