Todo aquello que realizas en tu vida, sea material o no, tiene dos fases en su creación. Primero se origina en tus pensamientos y después se desarrolla o materializa. No existe ni una sola cosa, ni una sola acción en tu vida que no se haya originado antes en tu mente en forma de pensamiento. Por ejemplo, la sencilla acción de abrir la puerta cuando suena el timbre se da porque en el momento de sonar el timbre tú te visualizas abriendo la puerta, cuando decides no abrir, tu pensamiento (visualización) es la de no ir a abrir la puerta y no lo haces.

Cuando una idea o meta está en tu mente existe la posibilidad de materializarla, es un estado de creación previo. Para que este pensamiento se materialice se requiere una acción, una transformación. El sólo hecho de pensar en cambiar no cambia nada, es sólo pensar. Para conseguir tus objetivos debes marcarte un plan de acción y comprometerte al 100% con ese plan para garantizar un impulso. Debes enfocarte en aquello que anhelas, crearte una estrategia para conseguirlo.

Sigue las siguientes pautas y comprobarás como aumenta la posibilidad de lograr las metas y objetivos que te propongas:

  • Define bien tu meta u objetivo principal
    Debes tener muy claro que es lo que verdaderamente deseas lograr.
    Pregúntate, ¿Por qué quiero alcanzar esta meta? ¿Qué me motiva a hacerlo? ¿Qué valores son apoya o refuerza?
    Piensa que valores o amores son apoyados por ese objetivo que te estás marcando, por ejemplo, si tu objetivo es ahorrar en un determinado tiempo la cantidad de 6.000 euros pero no existe un verdadero valor o amor detrás de ese deseo de ahorrar, difícilmente lo vas ha conseguir. Ahora bien, si este mismo objetivo apoya por ejemplo el amor a un hijo, digamos que es para pagar sus estudios de la universidad, entonces hay verdadera motivación para lograr la meta.
  • Pon una fecha límite y ¡Escribe tu meta!
    Piensa para cuando quieres ver cumplido el objetivo, márcate una fecha razonable para ello. Escribe con detalle tu meta y pon al lado una fecha tope para conseguirla. Esta fecha puede ser a corto, medio o largo plazo. Es posible que te estrese un poco ver la meta junto a la fecha límite, no te preocupes si esto sucede, el siguiente paso hará desaparecer esa sensación.
    El hecho de haber escrito la meta y la fecha de realización hace que tengas mucho ganado. La escritura de tus metas es muy importante para lograrlas, si no están escritas, éstas se difuminarán en tu mente.
  • Divide el objetivo principal en pequeñas metas
    En este caso el dicho, ¡Divide y vencerás! Es totalmente cierto.
    Divide tu objetivo final en pequeñas metas de más fácil alcance y pon fecha de realización también a cada una de estas pequeñas metas.
    Cuando solamente ves la meta u objetivo final y su fecha de realización, parece algo complicado de llevar a cabo pero, en el momento en que lo dividimos en pequeñas metas de fácil alcance, ya no lo vemos como un gran logro, sino como pequeños logros que nos van ha resultar mucho más fáciles de alcanzar.
  • Busca apoyo o asistencia
    El encontrar algo o alguien que pueda ayudarte con el logro de cada una de tus metas es muy importante, puede ser una empresa, un familiar o amigo o cualquier herramienta que te sirva de ayuda para lograr tus metas. Antes ponía el ejemplo de ahorrar 6.000 euros para los estudios de un hijo, una asistencia podría ser un banco el cual nos facilitaría un plan de ahorro o algún familiar que nos recordase cada vez la necesidad de apartar parte del beneficio mensual.

Espero que este artículo te sirva de ayuda a la hora de planificar y lograr tus objetivos tanto a corto como a largo plazo.

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