Vivir el presente, significa estar despierto, vivir el aquí y el ahora siendo conscientes de todo lo que nos rodea y de nosotros mismos. Vivir el presente significa que nuestro pensamiento esté alineado con nuestro sentimiento y nuestra acción en cada momento. Casi todas nuestras acciones, están desalineadas con lo que pensamos y sentimos en el momento de realizarlas, en el momento presente. Nuestra mente está “trabajando” constantemente, no para de pensar en lo que ya ha sido, en lo que pudiera haber sido o en como va ha ser, casi siempre está en el pasado (Incambiable) o en el futuro (Impredecible). Cuando estoy en la ducha, mientras paseo, como, bebo, conduzco, hago deporte o cualquier otra actividad, no estoy en el presente, sí, mi cuerpo está en el presente pero mi mente no hace otra cosa que desplazarse al pasado o al futuro.
Por ejemplo, voy paseando por un parque pero mi mente está en el futuro pensando… ¿Que voy a cocinar hoy? Y mi sentimiento es de angustia, porque esta mañana discutí con el vecino. El resultado es que estoy estresado por los acontecimientos pasados o futuros, por los que, en este mismo instante (Aquí y ahora), nada puedo hacer. Me estoy perdiendo la belleza de la vida, la belleza del momento presente.

Tampoco debemos pensar que la mente no nos sirve o que es nuestro enemigo, la mente es necesaria y forma parte de nosotros, pero debemos ser conscientes de que nosotros no somos la mente, no somos nuestros pensamientos, sino una entidad mucho más vasta y profunda, nosotros somos los que debemos controlar los pensamientos y no al revés, como sucede habitualmente, que los pensamientos nos controlan a nosotros, nos hacen sentir de una manera o de otra. Todos tenemos la capacidad de pensar y sentirnos como deseemos sentirnos, aunque a priori no lo parezca. Todas las técnicas como la meditación, yoga, chikung, programas de crecimiento personal y espiritual, etc… tratan en cierto modo de hacer que nuestros pensamientos, sentimientos y acciones estén alineados, y por consiguiente, que vivamos el eterno presente. Ni el pasado, ni el futuro existen realmente, ya que el pasado fue presente en su momento y el futuro será presente en el instante en que suceda.

Desde un punto de vista práctico podría parecer que esto de vivir siempre en el aquí y el ahora sea pura filosofía, ya que, en la sociedad en que vivimos, sería poco menos que imposible el no planificar para el futuro. Por supuesto que debemos planificar nuestro futuro, marcarnos objetivos y metas que lograr, pero en ese momento debemos estar presentes y utilizar nuestra mente de forma consciente. El simple hecho de tener que tomar un tren o un avión, hace inevitable la necesidad de planificar, el verdadero problema radica en que, como ya he dicho antes, nuestra mente siempre está en constante movimiento, cruzando unos pensamientos con otros. Pensamientos que en el 99% de los casos son inútiles e incluso repetitivos, a esto lo llamamos ruido mental, y es este ruido mental el que nos mantiene fuera del momento presente. En el momento que nos hacemos conscientes de ese ruido mental y decidimos observarlo, nos damos cuenta de que desaparece.
Puedes hacer la prueba: Siéntate cómodamente, intenta relajarte e imagina que tú no eres lo que piensas, que puedes observarlo, de hecho puedes hacerlo… Observa tu mente esperando a ver cual es el primer pensamiento que te viene, lo más probable es que durante unos instantes no aparezca ningún pensamiento, habrás detenido de forma consciente el ruido mental.

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